El ritual del fin del fin de semana
21 04 2008En el año 1999, apareció el Disco “Maybe You’ve been Brainwashed too” del Entonces por aquella época “Proyecto-Grupo” New Radicals, comandado por el talentoso Gregg Alexander, y su gorrito que le tapaba los ojos. Más allá del histrionismo de mega hit de “You get what you give” y su éxito comercial alrededor de todo el globo, éste disco contenía una joya inapreciable llamada “Crying like a church on Monday“. “Now I don’t like candles, ‘coz they make me see the light” (una traducción aproximada al español sería “Ahora ya no me gustan los candelabros, porque me hacen ver la luz”). Siempre pensé que lo irónico de éste tema era que hiciera mención al Lunes, el día en el que larga la carrera de la vorágine laboral, universitaria, de colegio, o lo que fuese. El día que nos sumergimos en la rutina, en los noticieros, en que ya pasó el futbol del fin de semana, en donde vuelven las preocupaciones.
Es ya sabido que los domingos sacando el futbol, a partir de las 19 hs, se transforman en algo insufrible, tenemos la obligación de recuperarnos de los excesos y falta de sueño del fin de semana, y al mismo tiempo pensar en el incio de la semana al día siguiente, vienen a la mente preocupaciones, “lo que dejamos colgado el viernes en la oficina sin tocar, y que será urgente mañana”, en definitiva por algo siempre se habla de la “depre del domingo a la noche”.
Anoche estaba en el pico más alto de esta extraña patología, justamente escuchando Crying like a church on monday. Siempre pensé que era un tema para escuchar justamente un domingo a las 19 hs, sentado en el sillón pensando en el condenado Lunes que nos esperaba, con un cigarrillo en la mano, cansado, y con el “mañana despertarse temprano” a cuestas.
El tema era la personificación de esta enfermedad momentánea de domingo, y encima la hacía cada vez mas grave, con cada uno de los falsetes de Gregg.
Había planificado un paseo al parque centenario en busca de algunos discos, pero la verdad que las ganas de sueño (simplemente fueron ganas, ni siquiera dormí, víctima de mi síntoma dominical, antes descripto). Ninguno de esos planes se habían materializado. Estaba en el sillón, recostado, con un ejemplar de un libro de Conny Mendez a mis costado. (Releia y releia, tratando de pensar “en positivo” y de aplicar la metafísica a mi depresión de ocaso de fin de semana).
A eso de las 22 hs lo llamo a Agustín (”¿hacemos algo hoy?”). Y realmente descubrimos que un poco de humo, una pizza de jamón con huevo, una stellita artuá, un disco de REM y uno de Porno for Pyros (muy bueno, recomendable), hacían que la mística del fin de semana fuera inagotable.
Viendo un par de videos en youtube, descubrí lo que siginificó el espíritu rebelde indie de Joy Division, algo que me pareció tan curioso como interesante, ver a Curtis despilfarrando depresión con guitarras alocadas.
Después de eso, reviví lo que significó Aerosmith en las épocas de Toys in the attic con Round and Round, esa clase de apocalípsis metaleros (como una vez leí que lo describían exactamente en la Rolling Stone) que eran mera responsabilidad del Señor Brad Withford.
La adrenalina de “ver en vivo” a Robert Smith con su guitarra y sus dulces alaridos oscuros, y un bosque, con una chica…
Acaba de nacer el nuevo ritual, es una nueva manera de terminar el fin de semana, de resistirse por unos momentos, y de tratar de que el lunes, no lo empecemos llorando como una Iglesia…
Saludos a todos, buen comienzo de semana.