Bueno.
Esto surgió la semana pasada. Con música puede ser el nuevo hit de Fito Páez.
Me muero por escucharle decir “movil-man”.
Ahi va:
Eran hostiles pero armoniosos, sus ojos
yo pasaba extasiado en el verde del lugar
me miraste en aquel parque, al pasar
decidí sentarme en el banco de enfrente
aplastando mi credulidad.
Encendí un cigarrillo y abrí Ulises
releerlo por novena vez era un buena oferta
no tan desesperante como el verte
a su lado respirar, aunque susurrando otra apuesta.
El coqueteaba constantemente con su súper-movil
recibìa llamados, discutía enfadado de trabajo.
Ella esperaba a su lado, un suspiro del pasado
lo que era, lo que es, y lo anhela.
Leyendo de reojo a Joyce
Respirábamos el mismo aire
miradas furtivas, en el eje de los dos
deseábamos lo mismo, un gramo de ilusión.
Sonreiste tranquila, al darle el último beso
a “Movil-man”, que hablaba efímeramente con su artilugio.
Te seguí al segundo. Con James en mi mano,
nada podía ser malo.
Caminé ágil, para no perderla
por Cuba, Sucre, y Vuelta de Obligado.
La encontré serena, mirándome
en la esquina de Virrey Loreto.
Y te pido perdón, “movil-man”
por tomar prestada esta blonda joya
que a la mitad del día,
susurraba sus alegorías de fantasía,
que congeniaban con mi falta de decoro.
Me retiré en silencio, y sin un beso.
Ella reposaba semidormida,
En una buena tarde de Enero.
Dedalus, Bloom, es hora de marchar…